Ver claro.
Ver claro puede empezar por la simple idea de no fijar la atención en un solo punto de las cosas ni juzgar nada como bueno o malo en sí mismo.
Porque así estaríamos contemplando una sola cara y una sola parte de las cosas.
Es como ver una foto desde muy muy cerca. Acercándonos mucho a una parte de ella, sin poder entender bien qué es lo que vemos.