Unión y el todo.
Solo lo que no termina de definirse, contiene al todo.
Es cuando empezamos a definir, que podemos diferenciar esto de aquello.
Esto es, porque es así y no de otra manera.
Aquello es, porque es así y no de la misma manera que esto.
Así esto y aquello son diferentes entre sí.
Esto desde una mirada clara, es parte de la expresión natural de la vida.
Y es nuestra manera de reconocer sus formas, matices y propiedades.
Pero sobre esta distinción, hay un riesgo: su valoración.
Esto es bueno, pero aquello no. Aquello me gusta, pero esto no.
Así se genera una brecha entre esto y aquello.
Esta brecha, orgánicamente no es real.
Decir que algo es bueno por ser como es y algo es malo por ser como es, es una valoración perceptiva humana.
Y se explica con el hecho de que hay tantas valoraciones, como personas y sus respectivos estados internos al momento de valorar.
Esta es la separación mental que se aloja y proyecta desde de dentro hacia fuera.
Y es la inclusión que se busca cuando se quiere llegar a la unión y al todo.