La manera en que habitamos nuestros días.

 

Nuestro día a día está lleno de pistas sobre nosotros.

Estas pistas no siempre aparecen como grandes revelaciones. Muchas veces están en cosas simples y cotidianas: en los libros a los que volvemos, en los espacios que buscamos, en lo que cuidamos, en nuestra manera de trabajar o en aquello que nos hace detenernos por un momento.

También pueden aparecer en lo que repetimos, en lo que postergamos, en las situaciones que evitamos o en las cosas a las que volvemos una y otra vez.

No es necesario hacer de cada cosa una conclusión. Observarnos no significa analizar cada uno de nuestros movimientos ni intentar encontrar inmediatamente una explicación para todo lo que hacemos.

Podemos simplemente prestar atención.

Quizás notamos que hay espacios en los que nos sentimos más cómodos. Que algunas actividades nos permiten concentrarnos y otras nos generan resistencia. Que hay personas con las que podemos estar tranquilos y otras situaciones frente a las que sentimos la necesidad de alejarnos.

También podemos observar qué cosas cuidamos de manera natural, qué ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y qué dejamos siempre para después.

Nada de esto define por completo quiénes somos. Una acción aislada puede no decir demasiado. Pero cuando algo se repite, puede empezar a mostrarnos una manera de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás o con lo que estamos viviendo.

A veces estas pistas muestran algo que queremos cambiar. Otras veces nos permiten reconocer lo que nos hace bien, lo que valoramos o aquello que tiene sentido para nosotros.

Conocernos no consiste únicamente en buscar qué está mal.

También implica reconocer lo que disfrutamos, lo que nos interesa, los espacios en los que podemos ser nosotros mismos y las cosas que queremos conservar en nuestra vida.

No siempre vamos a comprender de inmediato lo que estamos observando. A veces podemos notar algo sin saber todavía qué significa. Quizás la comprensión aparezca después, cuando volvamos a encontrar la misma pista en otra situación.

Por eso no es necesario apresurarnos a responder.

Podemos mirar nuestra vida con un poco más de atención y permitir que algunas cosas se vayan mostrando con el tiempo.


La manera en que habitamos nuestros días también habla de nosotros. No porque cada pequeño gesto tenga un significado oculto, sino porque nuestra forma de vivir muestra, poco a poco, lo que buscamos, lo que necesitamos, lo que evitamos y lo que elegimos sostener.

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